RECUERDO
A Pilarín Bayona, amistad
Fue una tarde; una tarde sombría.
El sol lentamente,
en el pálido raso se hundía
rojizo y ardiente.
Ella estaba allí purísima, tanto
que el áureo cabello
reflejaba como un sabio manto
dorado destello.
Solitario, en el fondo, se hallaba
el piano entreabierto
y en sus teclas dormidas guardaba,
mal queja de muerto
el recuerdo tan dulce y tan suave
de un bello concierto.
La cabeza soberbia y erguida,
altiva, arrogante
se elevaba hacia el cielo, atrevida,
gentil y anhelante.
Y en los labios granate y de fresa,
vagaba creyente,
y en su frente, como águila presa,
se hallaba impaciente
el recuerdo de Euterpe, indulgente.
Y entre Euterpe sublime, y la joven
elévase el magno
perfil de Beethoven.
La sonata caía perlina
derramándose suave,
y en la tarde rosada, ambarina
se abría la clave,
tan sólo mirarla
como excelsa pregunta del arte
a la mano gentil y ondulante
que sabe arrancarla...
Recuerdo (Poema a Pilar Bayona)
Enrique Jardiel Poncela
miércoles, 24 de marzo de 2010
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"como excelsa pregunta del arte"
ResponderEliminarme gusta esa expresión...